lunes, 19 de enero de 2015

DIY ¡Cómo hacer una compresa caliente simple para dolor muscular!

Ay, ay ay.
Y no, no estoy cantando.

Sin duda alguna, mi abuela es una santa.
Le fui con un dolorcito por allí, otro por allá, y miren lo que me he encontrado. ¡La cura a todos mis dolores! Vale, quizá no tanto, pero ustedes entienden.


Y es que trabajar me está matando. ¡Si me pagaran por que me duela la espalda! Pero nop. Y aquí estoy, preguntando como quitarme los dolores horribles.



Y resulta que la cura no está tannnnn lejos. Según mi abuela, las compresitas son lo mejor que hay. Al principio no le creí, yo soy así, aparte ¿que me puede hacer a mi algo caliente donde me duele?

Eso pensaba yo, pero como la vida es bella, siempre se encarga de darme una cachetada por incredula.

¿Qué vamos a necesitar?

Te pones un poquito de agua a calentar en una olla, nada heavy, no es invierno, tu ve metiendo el dedito para ver cuanto soportar el calor. ¿Sí?


Te doblas una toallita, que solo va a abarcar la compresita, y luego, la sumerges, bien dobladita en el agua tibia, ten el suficiente cuidado como para no quemarte.

Compruebas que la toalla no esté demasiado caliente como para colocarla sobre la piel,



Advertencias

  • Nunca uses una compresa caliente ni otros métodos que calienten para tratar una lesión aguda (dentro de los primeros 18 a 21 días siguientes al incidente). Si aplicas un tratamiento caliente a una lesión reciente, incrementarás el flujo sanguíneo al área afectada, aumentarás la inflamación y ocasionarás daños a los tejidos secundarios. En otras palabras, el calor provocará que una lesión reciente "empeore repentinamente" y tarde más tiempo en sanar. Si sientes dolor por una lesión reciente, usa hielo o aplica una compresa fría.
  • No te quemes con el agua caliente de la toalla.